dissabte, 20 de juny de 2015

El fenómeno monje en Myanmar

Actualización 19 de marzo 2016:

Ya he transferido completamente éste blog a mi nuevo blog www.cintiasloveinaction.com

He puesto mucha energía en él y me encantaría veros por allí.
Os espero con los brazos abiertos!

Cintia


Sin duda alguna algo que hace de Myanmar un país especial es la fuerte presencia de monjes (y monjas) dondequiera que vayas, dondequiera que estés… alegrando el paisaje, derrochando espiritualidad, marcando el sello distintivo de un país budista en estado efervescente.

Hace muy poco estuve en Sri Lanka, otro país budista por excelencia, pero el panorama en cuanto a monjes se refiere es muy diferente. Por supuesto que en Sri Lanka se ven monjes, pero no es ni en todos los lugares, ni en la misma cantidad. Myanmar es especial en ese sentido, y muy bello, por cierto.

Me hacía mucha gracia ver a los monjes vivir sus vidas cotidianas entremezclados con la gente, todo con tanta naturalidad y normalidad. Monjes montados en motocicleta, hablando con sus “peaso” teléfonos móviles, sacando sus “tablets” para hacer fotos, fumando, algunos con tatuajes en sus brazos, tomando algo en algún bar con sus amigos no-monjes… Algo muy curioso y sorprendente era ver como decenas de monjes salían a las calles, todos en fila pronto por la mañana, sobre las 4.30 a.m.cuando todavía es de noche, para ir por las casas pidiendo comida. Muchas personas estaban preparadas en las puertas de sus casas con comida preparada para dar “limonsna”. Otra cosa bastante curiosa era ver monjes mostrándose “coquetos” ante las mujeres… y todo eso me hacía preguntarme acerca de la verdadera naturaleza y el sentimiento devoto de la espiritualidad o verdadero sentir en su naturaleza con Dios.

Había cosas que no acababa de entender, o no me cuadraban en la mente de acuerdo a la idea de monje que yo tengo establecida… Un monje con tatuajes? Un monje fumando? Un monje que te dice “beautiful spanish girl” intentando coquetear contigo en el autobús? Mmmmmm… debía investigar un poco para entender un poco mejor todo ese misterio alrededor de lo que yo llamo “El fenómeno monje”.

Cuando tenía ocasión (a menudo era difícil comunicarse con ellos por cuestiones de idioma) me gustaba preguntarles que les había llevado a convertirse en monjes, hasta que punto eso era una decisión personal o un condicionamiento social, cultural o religioso, si lo suyo era “devoción” o simplemente “tradición”.

Después de hablar con varias personas entendí que el hecho de convertirse en monjes iba muy arraigado a la religión budista, tan fuertemente presente en el país. El budismo tiene diferentes tradiciones y cada país lo vive de maneras diferentes. En Myanmar está establecido que al menos dos veces en la vida los hombres deben ordenarse a monjes (una a la edad de 6-8 años y otra más en la etapa de adultos), pero digamos que hay bastante libertad para ordenarse monjes en cualquier momento de sus vidas, “probar” y si “les gusta” mantenerse así el resto de sus vidas, o si “no les gusta”, pueden dejar de serlo en el momento que ellos decidan.

Para unos padres, tener un hijo monje es algo que da muchos méritos de acuerdo a la tradición budista. Se consigue un buen karma porque se supone que un monje es un ser bueno, puro, bondadoso y eso favorece tanto a sí mismo, como a su familia y al resto de la sociedad.
Muchos padres llevan a sus hijos pequeños de a partir de 4 o 5 años a escuelas donde aprenden enseñanzas budistas, y aunque veamos por la calle “pequeños Buditas” (niños pequeños que parecen monjes), no lo son. Hasta la edad de 18 años, cuando se supone que ya son adultos y pueden decidir por sí mismos, no pueden ordenarse monjes. Por ello, es muy común ver muchos niños y adolescentes con las túnicas moradas y las cabezas rapadas, pero eso no significa que ya se hayan convertido en monjes, simplemente estudian en monasterios y viven con monjes, siguiendo el mismo estilo de vida pero sin serlo oficialmente.

Como comentaba antes, has muchos monjes que lo son desde hace muchos años, o toda una vida, pero hay muchos otros que son monjes “temporalmente”, por eso de que da méritos y trae buena suerte. Muchos hombres se meten a monjes durante una temporada en sus vidas (3 meses,  medio año, 1 año, 3 años….) por motivos personales varios y luego vuelven a su vida “normal” habiendo purificado su espíritu siguiendo una dieta vegetariana, rezando, meditando, absteniéndose de conductas sexuales y haciendo “buenas acciones”, lo cuál suponemos les lleva a ser más felices.
Un bello monje que conocí en el puente de U-Bein en Amurapura me contó que él se metió a monje hacía 12 años cuando se quedó viudo y después de haber vivido una vida de mucho sufrimiento, entre otros motivos por la represión política en la que vive el país. Monjes y monjas han sido también atacados por el control militar indiscriminadamente y muchos han muerto asesinados defendiendo sus derechos y los derechos de una sociedad civil inocente. Ese hombre encontró la paz viviendo una vida monástica y ahora sonreía.



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